
Captain Haddock
No sé si alguna vez habéis deseado compartir unas buenas cañas con vuestro personaje de ficción favorito.
Yo sí.
¿que quién es el mío?
A mí no me importa tanto el quién sino el porqué ese y no otro.
El mío es Haddock. Sí, el capitán Archibald Haddock de Las Aventuras de Tintín.
¿que porqué?
Muy sencillo. Es un personaje reflejo de la realidad que ha creado realidad. Es el auténtico héroe de la serie de Tintín. Alcohólico, temperamental, mal hablado, aquél que sufre una crisis de snobismo al adquirir el castillo de sus antepasados… un hombre con corazón débil pero a la vez valiente y, en definitiva, con un gran corazón. Redimido de su pasada vida se convierte en un luchador nato donde su carácter de viejo lobo de mar le acompañará allá a donde quiera que vaya.
Esos son los héroes que yo admiro, los de “andar por casa”, con sus fallos, sus torpezas, sus bruscos desvaríos… pero cuyo corazón no cabe en un pecho tan pequeño. Aquellos que se conforman con una buena pipa y un whisky (pero eso sí, que sea Loch Lomond)

